29 de octubre de 2009

Antigua

La ciudad antigua está vacía. El sol y el viento la han limpiado de fantasmas: es pura. Todas la almas que la habitaron tienen otra carne; nadie la recuerda. El olvido es medicina difícil pero no imposible; del pavimento vuelven a brotar damascos e higueras, la hierba reconquista su territorio. La tierra gira hasta que todas las piedras caen y el templo es otra vez un bosque.