29 de octubre de 2009

Rey

Un rey nos dirige como a un coro; nunca decimos lo mismo, pero sabemos cantarnos y escucharnos sin monotonía. Hacemos una canción larga y compleja, hecha de todas las voces. Pero llega la noche y la fiesta de disfraces; el rey es uno más. Nos dispersamos entonces en cantos privados que sisean una rebelión, pero el rumor pronto llega al rey. Aún bajo el disfraz, pudimos haberlo reconocido: era el que no cantaba.