6 de febrero de 2010
Vestuario
Como si a esta ropa la hubiera usado otro. No sobra ni ajusta, pero no es. El guión llega al abismo, el escritor desaparece; los personajes lloran y un ridículo telón separa esta obra de una noche y de todas las noches. A veces no somos, y otras veces no queremos ser y salimos a buscarnos por ahí dispuestos a ser lo que seremos; quizás nos encontremos antes que anochezca.
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